Te decimos cuánto vale de verdad, lo movemos en serio y nos sentamos contigo en la notaría. Tú decides el precio con datos reales; del resto nos ocupamos nosotros.
El error que arruina la mayoría de las ventas es salir caro «por probar». Un piso sobrevalorado se quema en los portales: pierde las visitas de las primeras semanas, que son las buenas, y termina vendiéndose más barato y más tarde que si hubiera salido bien desde el principio. Por eso lo primero no es captarte con una cifra inflada, sino enseñarte a qué se vende de verdad lo parecido a lo tuyo en tu zona.
A veces una reforma ligera multiplica el precio final; otras no compensa y es mejor venderlo «para entrar a reformar». Como en el grupo tenemos los oficios propios, te lo decimos con números encima de la mesa y, si sale a cuenta, lo hacemos nosotros. Más en reformas y obra.
Trabajamos a éxito: solo cobramos honorarios cuando tu vivienda se vende. En la primera cita te explicamos con claridad el porcentaje y qué incluye, sin letra pequeña.
Ninguno. La valoración no te obliga a nada. Si después decides vender por tu cuenta o esperar, no hay problema.
Depende de la zona, el estado y, sobre todo, del precio de salida. Con un precio bien ajustado lo normal es moverse en semanas; con uno inflado, en meses.
Principalmente la plusvalía municipal y, en su caso, la ganancia patrimonial en el IRPF. Te hacemos un cálculo aproximado antes de firmar para que no haya sorpresas.
Te atendemos personalmente. Te respondemos lo antes posible.